Oración: ¿Qué tiene tu árbol?


Esta oración fue preparada por el MJD España durante el encuento: "Igualdad de género, ¿una realidad en nuestra Iglesia?. Te proponemos hacerla con tu grupo.

Duración: 60 minutos aproximadamente


Oración

Preparación


*A la entrada a cada uno de los participantes, se les entrega una maceta pequeña con tierra, además de unos papelitos donde puedan anotar sus reflexiones. Los lápices estarán en el centro, en diferentes montones.


Tendremos colocado unas ramas/árbol en el centro del círculo.


Música de ambiente






PRIMERA PARTE DE LA ORACIÓN


Texto 1: Jdt 8, 9-17


“Judit se enteró de que el pueblo, abatido por la falta de agua, se había amotinado contra sus jefes. Y se enteró también de que Ozías les había jurado que entregaría la ciudad a os asirios al cabo de cinco días. Entonces envío a su criada, la administradora de todos sus bienes, a llamar a los ancianos de la ciudad. Cuando llegaron les dijo:

- Escuchadme, jefes de los habitantes de Betulia. No es acertado lo que hoy habéis dicho al pueblo. Habéis jurado entregar la ciudad a vuestros enemigos si el Señor no os envía ayuda antes. ¿Pero quiénes sois vosotros para poner a prueba a Dios y suplantarlo públicamente? ¡Os habéis atrevido a poner a prueba a Dios, vosotros que no sabéis nada de nada! Si no sois capaces de descubrir el fondo del corazón del hombre ni de captar sus pensamientos, ¿cómo queréis comprender a Dios, creador de todas las cosas? ¿cómo vais a penetrar su pensamiento y conocer su designio? No irritéis a Señor nuestro Dios. Porque si no quiere ayudarnos en esos cinco días, tiene poder para hacerlo cuando quiera o para destruirnos ante nuestros enemigos. No exijáis garantías al Señor nuestro Dios, pues Dios no es como un hombre al que se puede amenazar y presionar. Por lo tanto, esperemos de él la salvación, solicitemos su ayuda y si le place nos escuchará.”


Texto 2: Juan 8, 1-11


Jesús se fue al monte de los Olivos. Por la mañana temprano volvió al templo y toda la gente se reunió en torno a él. Jesús se sentó y les enseñaba. En esto, los maestros de la ley y los fariseos se presentaron con una mujer que había sido sorprendida en adulterio. La pusieron en medio de todos y preguntaron a Jesús:

- Maestro, esta mujer ha sido sorprendida cometiendo adulterio. En la ley de Moisés se manda que tales mujeres deben morir apedreadas. ¿Tú qué dices?

La pregunta iba con mala intención, pues querían encontrar un motivo para acusarlo. Jesús se inclinó y se puso a escribir con el dedo en el suelo. Como ellos seguían presionándolo con aquella cuestión, Jesús se incorporó y les dijo:

- Aquel de vosotros que no tenga pecado puede tirarle la primera piedra.

Después se inclinó de nuevo y siguió escribiendo en la tierra. Al oír esto se marcharon uno tras otro, comenzando por los más viejos, y dejaron solo a Jesús con la mujer, que continuaba allí delante de él. Jesús se incorporó y le preguntó:

- ¿Dónde están? ¿Ninguno de ellos se ha atrevido a condenarte?

Ella le contestó:

- Ninguno, Señor.

Entonces, Jesús añadió:

- Tampoco yo te condeno. Puedes irte y no vuelvas a pecar.


CUENTO: “Dijo una marioneta de trapo":


Si por un instante Dios se olvidara de que soy una marioneta de trapo, y me regalara un trozo de vida, posiblemente no diría todo lo que pienso, pero, en definitiva pensaría todo lo que digo. Daría valor a las cosas, no por lo que valen, sino por lo que significan. Dormiría poco y soñaría más, entiendo que por cada minuto que cerramos los ojos, perdemos sesenta segundos de luz.

Andaría cuando los demás se detienen, despertaría cuando los demás duermen, escucharía mientras los demás hablan, y ¡cómo disfrutaría de un buen helado de chocolate…! Si Dios me obsequiara un trozo de vida, vestiría sencillo, me tiraría de bruces al sol, dejando al descubierto, no solamente mi cuerpo, sino mi alma.

Dios mío, si yo tuviera un corazón…escribiría mi odio sobre el hielo, y esperaría a que saliera el sol. Pintaría con un sueño de Van Gogh sobre las estrellas un poema de Benedetti, y una canción de Serrat sería la serenata que le ofrecería a la luna. Regaría con mis lágrimas las rosas, para sentir el dolor de sus espinas, y el encarnado beso de sus pétalos…

Dios mío, si yo tuviera un trozo de vida… no dejaría pasar un solo día sin decirle a la gente que quiero, que la quiero. Viviría enamorado del amor. A los hombres les probaría cuan equivocados están al pensar que dejan de enamorarse cuando envejecen, sin saber que envejecen cuando dejan de enamorarse. A un niño le daría alas, pero dejaría que él solo aprendiese a volar. A los viejos, a mis viejos, les enseñaría que la muerte no llega con la vejez sino con el olvido.

Tantas cosas he aprendido de ustedes los hombres y mujeres… He aprendido que todo el mundo quiere vivir en la cima de la montaña, sin saber que la verdadera felicidad está en la forma de subir la escarpada. He aprendido que cuando un recién nacido aprieta con su pequeño puño por vez primera el dedo de su padre, lo tiene atrapado para siempre. He aprendido que un humano únicamente tiene derecho de mirar a otro hacia abajo, cuando ha de ayudarlo a levantarse.

Son tantas cosas las que he podido aprender de vosotros, pero finalmente de mucho no habrán de servir porque cuando me guarden dentro de esta maleta, infelizmente me estaré muriendo…”


Preguntas para reflexionar:


  • ¿Sientes que la gente te critica a tus espaldas? ¿qué actitud tomas ante esta situación?

  • ¿Condenas tú a los demás y eres el primero en “tirar la piedra”?

  • ¿Cuáles son tus mayores miedos? ¿qué te impide salir de tu zona de confort?

  • ¿En qué momentos de tu vida has pensado que Dios te ha abandonado?

  • ¿Sientes que Dios no te escucha? o como nos dice Judith, ¿debemos seguir esperando su ayuda y salvación?

  • Sientes que al igual que le pasa a la marioneta, ¿tu vida es vacía? ¿qué aspectos de tu vida quieres cambiar? ¿a qué te atreves? ¿en qué te comprometes?


Grupo de jóvenes durante la oración

Gesto (1):

Durante estos primeros momentos de la oración hemos mirado a nuestro interior para descubrir cuáles son nuestros mayores miedos e inseguridades. A la entrada nos han dado una maceta llena de tierra junto a unos papeles. En este momentos os invitamos a que anotéis en los papeles todas aquellas cosas de las que os queréis desprender.

Del mismo modo que la semilla se pudre para germinar, nosotros vamos a enterrar dentro de nuestras macetas con tierra aquellas cosas que nos queremos quitar, aquello infértil que no germina ni nos da fruto. Una vez hayamos terminado, os invitamos a que cada uno deje su maceta en el centro.


SEGUNDA PARTE DE LA ORACIÓN


Texto 1: Juan 11, 17-27


A su llegada, Jesús se encontró con que hacía ya cuatro días que Lázaro había sido sepultado. Betania está muy cerca de Jerusalén, como a dos quilómetros y medio, y muchos judíos habían ido a Betania para consolar a Marta y María por la muerte de su hermano. Tan pronto como llegó a oídos de Marta que llegaba Jesús, salió a su encuentro; María se quedó en casa. Marta dijo a Jesús:

- Señor, si hubieras estado aquí, no habría muerto mi hermano. Pero, aun así, yo sé que todo lo que pidas a Dios él te lo concederá.

Jesús le respondió:

- Tu hermano resucitará.

Marta replicó:

- Ya sé que resucitará cuando tenga lugar la resurrección de los muertos, al fin de los tiempos.

Entonces Jesús afirmó:

- Yo soy la resurrección y la vida. El que cree en mí, aunque haya muerto, vivirá; y todo el que esté vivo y crea en mí, jamás morirá. ¿Crees esto?

Ella contestó:

- Sí señor; yo creo que tú eres el Mesías, el Hijo de Dios que tenía que tenía que venir a este mundo.


Texto 2: Génesis 18, 10-14


Uno de los tres individuos que habían ido a visitar a Abraham le dijo:

- Volveré sin falta a ti pasado el tiempo de un embarazo, y para entonces tu mujer Sara tendrá un hijo.

Sara lo estaba oyendo a la entrada de la tienda, a sus espaldas. Abraham y Sara eran viejos, entrados en años, y a Sara se le había retirado la regla de las mujeres. Así que Sara rió para sus adentros y dijo:

- Ahora que estoy pasada, ¿sentiré el placer, y además con mi marido viejo?

Dijo Yahveh a Abraham.

- ¿Cómo así se ha reído Sara, diciendo: “¡Seguro que voy a parir ahora de vieja!”? ¿Es que hay nada milagroso para Yahveh? En el plazo fijado volveré, al término de un embarazo, y Sara tendrá un hijo.

(…) Concibió Sara y dio a Abraham un hijo en su vejez, en el plazo predicho por Dios.



Cuento antes del Gesto 2:


Un rico comerciante contrató a un carpintero para restaurar una antigua casa colonial. Como el comerciante era de esas personas a las que les gusta tener todo bajo control y le preocupaba que el trabajo no quedase bien, decidió pasar un día en la casa, para ver cómo iban las obras.

Al final de la jornada, se dio cuenta de que el carpintero había trabajado mucho, a pesar de que había sufrido varios contratiempos. Para completar el día de mala suerte, el coche también se negó a funcionar así que el empresario se ofreció para llevarle a casa.

El carpintero no habló durante todo el trayecto, visiblemente enojado y preocupado por todos los contratiempos que había tenido a lo largo del día. Sin embargo, al llegar invitó al comerciante a conocer a su familia y a cenar, pero antes de abrir la puerta, se detuvo delante de un pequeño árbol y acarició sus ramas durante pocos minutos.

Cuando abrió la puerta y entró en la casa, la transformación era radical: parecía un hombre feliz. La cena transcurrió entre risas y animada conversación. Al terminar la velada, el carpintero acompañó al comerciante al coche. Cuando pasaron por delante del árbol, este le preguntó:

- ¿Qué tiene de especial ese árbol? Antes de entrar estabas enojado y preocupado y después de tocarlo eras otro hombre.

- Ese es el árbol de los problemas – le respondió el carpintero. – Soy consciente de que no puedo evitar los contratiempos en el trabajo pero no tengo por qué llevarme las preocupaciones a casa. Cuando toco sus ramas, dejo ahí las preocupaciones y las recojo a la mañana siguiente, cuando regreso al trabajo. Lo interesante es que cada mañana encuentro menos motivos para preocuparme que los que dejé el día antes.

Esa noche, el rico comerciante aprendió una de las lecciones más valiosas de su vida.”



Preguntas para reflexionar:

  • ¿Qué quieres resucitar de ti?

  • ¿Soy fecundo? ¿Soy un potencial generador de vida?

  • ¿Qué pongo al servicio de los demás?

  • ¿Siembro tempestades o abono a mí alrededor para que germine?


Gesto (2):

En esta segunda parte de la oración hemos sacado a la luz nuestro potencial, aquello que queremos germinar, cuidar, regar con agua y hacer que siga creciendo. Por ello, queremos poner todos aquellos dones o proyectos futuros en un posit, pero esta vez los vamos a insertar en nuestra brocheta. Pero, si el don no se planta no dará fruto, por ello vamos a ponerlo en nuestra maceta, vamos a poner los dones al servicio de la comunidad. Cuando los vamos colocando podemos reflexionar y compartir algo de la oración.



PADRE NUESTRO


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